Bandera de México

Después del temblor del martes 19 de septiembre y todo el miedo que pasamos, es impresionante cómo la única obsesión de los que estaban bien era ver cómo podían ayudar a los que estaban atrapados en los edificios y a los rescatistas voluntarios.

México es un país de contradicciones pero emociona cómo todo el mundo se organizaba a su manera para ayudar.  Los centros de acopio estaban llenos de cajas donde cada uno metió lo que pensaba que iba a ser útil en un momento de emergencia: cajitas con vendas, otras con café, muchas con atún, y mucha agua y papel higiénico llegaron a los centros de acopio para enviarlos a las zonas afectadas.

Definitivamente México es un país solidario que se organiza sobre la marcha. Faltaba organización pero no faltaban ganas.

Estos dos días hemos vividos todas las emociones de una vida: miedo, generosidad, amor, agradecimiento.

¡Vamos México!

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